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LA FAMILIA DE OSVALDO BUSTOS |
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Casa Bamba, su hora de
esplendor. |
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Fue una de las primeras del mundo por
su potencia instalada.
Crónica publicada en el Diario "Los Principios" en el año
1897, rescatada por el Ing. Viterman Novilllo. |
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Este documento está dirigido a quienes consideran que los
cincuenta años que EPEC cumple el 1° de abril del año 2003, constituyen un
aniversario trascendente en la vida de nuestra Empresa, razón por
la cual, hemos considerado oportuno recordar que la primer Central Hidroeléctrica
de la Argentina y una de las primeras del mundo fue la "USINA BAMBA".
Si entendemos que la energía eléctrica está presente en todas las
acciones del ser humano, cobra relevancia considerar que la actividad
eléctrica comienza por donde se "fabrica" la electricidad o sea, las centrales
generadoras. BAMBA se inauguró en el año 1897. Vaya este
pequeño homenaje al cincuentenario, de quienes integramos esta generación
recordando lo que ocurrió el día de la inauguración de la Usina, a través
de la crónica del diario "Los Principios" y los discursos del abogado
de la Compañía, Dr. José Del Viso y del Gobernador
de la Provincia de Córdoba, Dr. José Figueroa Alcorta." Ing.
Viterman Novillo. |
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Ilustración que acompañaba la nota
del
Diario Los Principios
- Año 1897 - |
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30
DE NOVIEMBRE DE 1897:
INAUGURACIÓN DE LA PRIMERA CENTRAL HIDROELÉCTRICA DEL
PAÍS, EN CASA BAMBA
“LA EMPRESA LUZ Y FUERZA”
- “SU
INAUGURACIÓN EN BAMBA”
“Como
estaba en el programa, tuvo lugar ayer, la inauguración de la
Empresa “Luz y Fuerza” en Casa Bamba”
“A
las 9 de la mañana partía de la Estación del Noroeste el tren
expreso que conducía la numerosa comitiva oficial a la banda de música
de la Provincia.
“Entre
los viajeros notemos al Gobernador de la Provincia, doctor José
Figueroa Alcorta, sus ministros y los señores Norberto Quirno
Costa, Carlos Gauchon, General Brahe, del ejercito norteamericano,
Mister Munro, Rufino Varela Ortiz, Jerónimo Amuchastegui, Carlos
Tagle, José Cortes Funes, A. Pizarro Lastra, Juan del Campillo,
Tristan Malbran, José I. Del Prado, I. Orzali, Triastan
Avellaneda, Pablo J. Rodríguez, Felipe Crespo, Albertano Torres,
Rodolfo Hernández, Rodolfo Ordóñez, Manuel E. Rio, doctor Nicolás
Berrotaran, I. Molina, Juan J. Breñaza, Luis F. Roca, A.
Figueroa, Carmen Ferreyra Roberto Torres, Coronel Modesto Torres,
Coronel Juan Álvarez, Luis Revol Dr. José M. Álvarez, Emiliano
Hirsuta, Teniente Coronel Luis F. Correa, representantes de los
gobiernos de Italia, Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica y
Estados Unidos, doctor Adán Quiroga, N, Berro, Ignacio Garzón,
Wilfredo Torres, doctor A. Doering, A. Cáceres, L. Santillán
Velez, E. Gutiérrez, mister Wrenwood, Juan J. Pit, M. Molina,
Quintiliano Tizeira, M. Goicoechea Méndez, Senador Agüero,
Manuel Mota, Virgilio Moyano, doctor Silva, doctor Wolf, señores
Altamira, Flores, Roldan, Mariano Goicoechea, doctor Eleuterio
Ríos y muchísimos mas.
El
viaje fue agradable contribuyendo todo a hacerlo alegre, el
aspecto del campo cubierto de esplendida vegetación, mucho mas
hermosa después de la lluvia, el ambiente tibio saturado de
emanaciones suaves, los lindos parajes, renovados incesantemente
después de cada curva y hasta el reconfortante oporto y jerez que
se servia en los coches y que contribuía a mantener la alegría
general.
Al
llegar a Bamba la música y los aplausos de los concurrentes
saludaron desde el tren las instalaciones de la Empresa de Luz y
Fuerza, que se veían al frente, al pié de la loma, coronadas de
banderas nacionales.
Toda
la concurrencia se dirigió al depósito de las turbinas, donde la
banda ejecutó el Himno Nacional, que fue escuchado con el respeto
de siempre.
Un
momento después el Gobernador tocó una pieza especial de la máquina
y las turbinas se pusieron en movimiento, desarrollando
electricidad que encendió las lámparas colocadas al efecto
viniendo la luz eléctrica a aumentar todavía la luz del sol que
inundaba el local.
El
doctor Del Viso, abogado de la empresa, pronunció el discurso que
damos enseguida, inaugurando luego las obras el señor Gobernador
con el discurso que también damos y que fue sumamente aplaudido.
Acto
continuo se sirvió un buen lunch por el Café del Plata y a
pedido de la concurrencia hicieron uso de la palabra el diputado
nacional Gauchón, el señor Varela Ortíz y los doctores Pablo J.
Rodriguez y Pizarro Lastra, teniendo frases felices y oportunas.
Después
de una visita general a todas la dependencias de la empresa, la
comitiva tomaba el tren de regreso a las 2 de la tarde.
He aquí los discursos
arriba mencionados: |
DEL DOCTOR JOSÉ DEL VISO.
Señores: nuestra presencia en este sitio es
testimonio elocuente de la importancia de la obra que venimos a
inaugurar y también del alto e ilustrado concepto que os merece
su realización.
Esta usina de modestas formas, va a
proporcionar a córdoba, en su mayor perfeccionamiento presente,
uno de los mas grandes adelantos del siglo: el dominio de la energía
eléctrica, justamente considerada como la última forma del
progreso humano en todo cuanto a la industria principalmente se
refiere.
Merced a ella, la escasa corriente del Río
Primero, transformada en luz, en calor y en fuerza, multiplicadas,
impulsará por si sola y poderosamente el adelanto general de Córdoba.
Estimulando el desarrollo de la industria fabril dará valor
eficaz a las riquezas naturales cuyo aprovechamiento y
transformación industrial asegurarán un porvenir económico a la
Provincia, abrirá nuevos horizontes a la producción ofrecerá
nuevas aplicaciones al capital, beneficios objetivos a la
iniciativa y labor particular, vastos y fecundos programas de
administración a nuestros mandatarios y hasta ventajas o
mejoramientos en las condiciones de vida que son de innegable y
provechosa influencia para el adelanto social.
Con tal concepto de la trascendencia de esta
obra y en nombre de la “Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza
Motriz de Córdoba” os doy, señores, la bienvenida a este acto
inaugural, e invito al señor Gobernador de la Provincia,
entusiasta colaborador de estos progresos a confirmarlo con su
palabra y con su acción imprimiendo a esta maquinarias el
movimiento mediante el cual la montaña, correspondiendo generosa a las
solicitaciones del trabajo inteligente, ofrece al adelanto general
el vigor poderoso del que parecen henchidas sus moles de granito.
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DEL GOBERNADOR DE LA
PROVINCIA, DR. JOSÉ FIGUEROA ALCORTA
Señores:
Asistimos al acto inaugural de la
transformación múltiple que están destinadas a operar en córdoba,
las Obras de Luz y Fuerza cuya principal instalación inauguramos.
Aquí empieza el genio inventivo, la noble
tarea de grandes progresos; aquí se inicia el trabajo infatigable
de los primeros agentes mecánicos
de una evolución trascendental para nosotros; aquí nace la Córdoba
industrial.
Descendiendo de la montaña al valle en largo
y accidentado cauce, nuestro Río 1° insumía en vastos arenales
las aguas cristalinas de su
corriente normal, o llevaba hasta la
Mar Chiquita, en crecientes a veces colosales, los despojos de sus
inundaciones torrentosas.
Este dispensador arbitrario de la vida y de
la muerte que algunas veces hizo obra de Saturno, devorando lo
mismo que había engendrado, no debía conservar indefinidamente
el ejercicio de su poder salvaje; era necesario poner una valla a
sus avances, detenerlo, reglamentarlo, convertirlo, en fin, como a
los indígenas, a la vida civilizada, sometiéndolo a la ley del
trabajo y la producción. Ya lo está por medio de nuestras Obras
de Irrigación de los Altos; y he aquí, en estos grandes
productores eléctricos de luz y fuerza uno de los primeros frutos
de aquella empresa tan fecunda para nosotros, en dones de progreso
material.
Reunidas esta aguas en el gran embalse San
Roque, y en su viaje de tránsito hacia campos incultos que han de
convertir en fuente fecunda de producción y de riqueza, se las
detiene aquí un momento para pedirles su fuerza motriz, que la
mecánica convierte en energía eléctrica y transporta y aplica
en forma de luz, de fuerza y de calor.
Allí esperan a esos factores de progreso la
ciudad que pide luz para sus calles y plazas, los tranways que
reemplazarán a los medios actuales de movilidad por la tracción
eléctrica, los talleres de las grandes empresas, los
establecimientos mecánicos de todo género, las fábricas, en
fin, donde la variada producción de nuestro suelo pide
transformación y consumo a las evoluciones múltiples del trabajo
industrial.
La primera instalación hidráulica de esta
empresa, suministrará una fuerza equivalente a 1.700 caballos de
vapor o sean 1.275 kilowatts; algunas turbinas más, agregadas a
las actuales, y para cuya operación están preparadas las
instalaciones, harán elevar esa fuerza a 4.500 caballos de vapor;
y esa misma potencia enorme de fuerza puede elevarse, dentro del
radio de concesión de esta empresa, a la suma de 16.000 caballos
de vapor, en cuyo caso, la “Compañía de Luz y Fuerza de córdoba”,
ocuparía aproximadamente el tercer rango entre las de su género
en el mundo.
Lo que representa esa energía poderosa en
sus aplicaciones industriales, lo dirán en día no lejano, la
elaboración de nuestras cales, mármoles, alabastros, metales,
sal, kaolín, yeso y tantos otros productos minerales lo dirán
nuestros tejidos de lana, seda, algodón, etc., los
talleres donde se labren nuestras maderas, las fábricas de mil
productos que tiene la materia prima asegurada en los dones
inapreciables de este suelo generoso como la tiene los molinos y
las curtiembres con los cereales y las pieles, como la tendrán en
general, la mayor parte de esos grandes resortes mecánicos que
son el alma, el movimiento y la vida de la industria moderna.
La implantación en el país de empresas de
este género, nos impone un compromiso de honor: “raza de
poetas” nos ha llamado un argentino ilustre, no para hacernos un
elogio sino para enrostrarnos nuestra molicie soñadora; y ahora,
ante estos grandes factores de trabajo y de progreso estamos
comprometidos a levantar el cargo, y a probar que estos
descendientes de poetas no están desprovistos de las energías
viriles de los conquistadores de la naturaleza material.
Dentro pues, de la apreciación de lógicas
previsiones, sin dejarnos seducir por deslumbrantes perspectivas
que radican menos en la realidad que en la esperanza, podemos sin
duda mirar de cerca el porvenir a este respecto, y afirmar que
esta obras, abriendo nuevos horizontes a la capacidad productora,
al comercio y las industrias, principalmente de Córdoba, están
destinadas a promover una reacción poderosa a nuestros hábitos
de trabajo, estimulando actividades e iniciativas que ya era
tiempo se incorporaron a la acción fecunda y civilizadora.
“Cuando los palacios de Buenos Aires y del
Rosario – decía el Presidente Sarmiento, al inaugurar la
Exposición Nacional - , sean construidos con los mármoles de Córdoba;
cuando su cal y su yeso sirvan de cimiento a las obras hidráulicas
de todo el Litoral y su campaña, Córdoba será menos docta, quizás,
pero en cambio será más rica, más próspera y generalmente
civilizada”.
Y bien, ya están cumpliéndose los anhelos
proféticos del gran estadista, y mientras “ciudad doctoral”
graba en el bronce la personalidad mas típica de una característica
que tiende a ceder su puesto a otras inclinaciones e impulsos, se
preparan aquí los cables eléctricos que le llevarán el agente
transformador de los productos destinados a hacer a Córdoba más
rica y más próspera, y que generalizarán más su civilización
y su cultura.
Señores:
Al declarar oficialmente inaugurada la más
importante sección de estas obras, hago votos por el éxito de la
Compañía concesionaria que las ha realizado, importando el
capital invertido, iniciando la importación al país de capitales
mayores y la implantación entre nosotros, de las grandes
industrias norteamericanas.-
He dicho”.
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